El Aborto – ¿derecho o pecado?

La cuestión

El aborto sigue siendo, en nuestro país, un persistente tema candente/polémico. Es difícil imaginar una cuestión, salvo tal vez la redefinición del matrimonio, sobre la que hay más ardor y menos luz. Voy a ofrecer algunos datos sencillos que no están en discusión, y luego plantear y responder a algunas objeciones a menudo propuestas por aquellos que desean mantener el aborto legal.

Biología 101

Algunos hechos básicos de la biología pueden ayudar a orientar la discusión. Desde el momento de la concepción, el niño no nacido es genéticamente distinto de su madre. El corazón comienza a latir a los dieciocho días después de la concepción – por lo general antes de que la mujer sepa que está embarazada. Las ondas cerebrales se han registrado en cuarenta días. La mayoría de los abortos ocurren después de este punto.

Hechos poco conocidos

Muchos no se dan cuenta de que el aborto es legal hasta los nueve meses de embarazo en los EE.UU. Mientras que algunos procedimientos se han vuelto ilegales, no se ha impuesto ninguna limitación en cuanto a cuando un aborto puede ser realizado. Un aborto ocurre alrededor de 4.000 veces al día en este país: un poco menos de 1,3 millones al año. Muchos de los que apoyan la legalidad del aborto para “casos difíciles” no se dan cuenta de que sólo alrededor del 1-2% de todos los abortos se producen en estas circunstancias difíciles: la violación, el incesto y los casos en que la vida de la madre está en riesgo.

 “Es mi cuerpo…”

Vamos a dirigir nuestra atención a algunas de las objeciones comunes contra los argumentos pro-vida. En primer lugar, a algunos les gusta decir: “Es el cuerpo de una mujer” y “ella puede hacer lo que quiera. “Desde un punto de vista jurídico esta afirmación es simplemente falsa. Tanto a los hombres como a las mujeres no se les permiten hacer muchas cosas para o con sus cuerpos. Los hombres y las mujeres no pueden venderse como prostitutas. Ellos no pueden ingerir ciertas drogas ilegales. No se pueden vender como esclavos. Simplemente porque “es su cuerpo” no significa (considerado aparte de la legalidad del aborto) que una mujer puede hacer lo que le plazca con su cuerpo o a éste.

Además, esto es científicamente falso. Se admite en todos los libros de texto sobre la embriología que un nuevo cuerpo comienza a existir en el momento de la concepción. Este cuerpo es genéticamente distinto del de la madre (y de un género diferente en la mitad de todos los casos). Como dice el refrán inglés, “mi derecho a balancearme los puños termina en la punta de tu nariz. “Así, también, el derecho de la mujer sobre su cuerpo termina donde el cuerpo de su hijo no nacido comienza.”

 “No se puede legislar la moralidad”

Incluso a primera vista, es absurdo decir que la moralidad no puede ser legislada. Toda ley es, al final, una declaración legislativa de que la conducta prohibida es mala o incorrecta. Tenemos leyes contra el asesinato, el robo, la violación, la calumnia, etc., porque la sociedad está de acuerdo de que son moralmente incorrectas. Algunos sostienen que estas cosas son malas porque hacen daño real a los demás. A continuación, vamos a hacer un análisis detallado para determinar si el niño no nacido es “real”.

Otros objetan que si el aborto es ilegal, simplemente veremos un aumento en el número de abortos ilegales y clandestinos. En beneficio del argumento, vamos a suponer que esto es cierto. ¿Por qué es relevante? El asesinato, el robo y la violación son ilegales y, aun así, suceden. ¿Propone el preguntador que, en la ausencia de una ejecución perfecta de la ley, eliminemos todas las leyes porque los crímenes van a suceder el cualquier caso?

Tenemos leyes, no porque todo el mundo las va a obedecer, sino para que la mayoría se disuada de participar en el comportamiento ilegal y para que aquellos que rompan las leyes puedan ser aprehendidos y castigados. Presuntamente hay menos asesinatos, robos y violaciones porque son ilegales. El hecho de que no podamos prevenir todos los actos malos no impide que tratemos de evitar tantos como sea posible.

 “Personalmente me opongo,” o la retórica “pro-elección”

Algunos desean retirarse de la discusión por completo cuando dicen: “Yo, personalmente, estoy en contra del aborto, pero creo que debería ser la elección de la mujer. “Si no hay objeciones morales al aborto, si el aborto es de hecho bueno o por lo menos ética- o moralmente neutral, es incomprensible que alguien estuviera “personalmente opuesto “a éste. La oposición personal implica que el hablante cree que hay, de hecho, algo mal con el aborto.

La declaración también implica una distinción entre apoyar la capacidad de elegir y estar de acuerdo con lo que se elija. Esto plantea la cuestión cultural más profunda y más filosófica de la naturaleza de la libertad. ¿Es una persona libre para que pueda hacer lo que quiera, o es una persona libre para que pueda elegir libremente el bien y así ser recompensada por la libre elección?

Dando un paso atrás de la filosofía profunda, vamos a examinar una cuestión más fundamental: ¿es posible distinguir entre la capacidad de elegir y lo que se elija? Por ejemplo, si salimos a cenar en un buen restaurante, y el mesero se acerca y pregunta lo que elegimos para la cena, sería absurdo responder simplemente: “elijo”.

“Elegir” es un verbo transitivo. Requiere un objeto directo – elegimos algo. Si elegimos bistec para la cena y el mesero responde: “Excelente elección”, él no está alabando el hecho de que hayamos hecho una elección, sino el hecho de que hayamos elegido algo que considera bueno. Así, también, en el caso del aborto, no se puede simplemente defender el derecho a elegir, sin prestar atención a lo que se elija.

Pensando más en este argumento, lo que quizás sea único y muy curioso es que sólo se utiliza en cuanto al tema del aborto. El problema se hace evidente cuando se sustituye cualquier otra cuestión en lugar del aborto. Nadie dice, por ejemplo: “Yo personalmente estoy opuesto al robo de un banco, pero creo que debería ser la elección del ladrón.” Uno se opone a la elección del robo de un banco no porque uno se opone a la libertad, sino porque elegir robar un banco es erróneo. Apoyar esta elección es apoyar el atraco a un banco.

Análogamente, si se admite el derecho de la mujer a elegir, uno está apoyando lo que la mujer elija: un aborto. Así, el “pro-elección” no es término medio entre pro-vida y pro-aborto. Cuando lo analizamos de esta manera, la posición pro-elección no es funcionalmente diferente de la posición pro-aborto.

 “El niño no nacido aún no es persona”

Algunos han tratado de introducir una distinción que podría anular todo lo que hemos dicho anteriormente. Sobre esta base, el aborto sería aceptable porque el aborto no lastima a nadie, ya que el niño no nacido no es persona. Retóricamente, esto se realiza más comúnmente por el mal uso del término “feto”: como si el término identificara un tipo de ser en vez de una etapa de ser. Según este modo de pensar, podemos tener un gato, un perro, un feto, y un ser humano. Sin embargo, la realidad científica es que el feto (del latín que significa, literalmente, hijos) designa una etapa del desarrollo. Por lo tanto, tenemos gatos fetales, perros fetales y seres humanos fetales. Al igual que es malo matar a un ser humano infante o a un ser humano adolescente, es malo matar a un ser humano fetal.

Como el argumento anterior, éste también se nutre de cuestiones filosóficas profundas. Algunos sostienen que las personas humanas tienen derechos ante la ley, pero que no todos los seres humanos son personas. El argumento sostiene que el no nacido es sin duda un ser humano vivo, de modo que quitarle la vida es terminar con una vida humana, pero que no es una persona y por lo tanto no está protegido por la ley.

La premisa subyacente de este argumento es lo que se llama “funcionalismo”. Sostiene que un ser humano es una persona solamente si funciona o actúa como tal. Dado que el niño no nacido no hace ninguna de las cosas que asociamos con la personeidad (el libre albedrío, relaciones cariñosas, etc), él o ella—según este razonamiento—no es una persona y no necesita ser protegido como tal. Lamentablemente, vivimos en una cultura que tiende a evaluar a las personas por lo que hacen, por su contribución, en lugar de admitir que todos tenemos valor simplemente porque somos personas, hechos a imagen de Dios y, por lo tanto, de valor infinito. Uno de los muchos problemas asociados con el funcionalismo es que pone a los débiles e indefensos a merced de los sanos y fuertes.

El funcionalismo es falso porque malinterpreta el concepto básico de la causalidad. Para que una cosa actúe como persona, primero debe ser persona. Si actuara como persona sin serla, ¿de dónde le vendría la capacidad de actuar? ¿De la nada? El funcionalismo es esencialmente no científico porque cree que las cosas pueden suceder sin nada que cause que sucedan. El funcionalismo también pone a uno en la posición peligrosa de estar dispuesto a/ ser capaz de considerar que un grupo entero de seres humanos está fuera de la protección de la ley porque no cuentan como personas. Los seres humanos han viajado este camino antes, y nunca termina bien.

 “Casos difíciles”

Ya se ha señalado que los abortos realizados en condiciones difíciles representan sólo un pequeño porcentaje de los abortos realizados en este país. El dilema aquí a menudo se presenta como si fuera entre la persona “pro-vida” que se preocupa sólo por el niño y la persona “pro-elección” que es compasiva hacia la mujer. El supuesto es que el aborto realmente ayuda a una mujer. La realidad, sin embargo, es muy diferente – por lo menos en el caso de embarazo por violación. Mientras las mujeres comienzan a hablar sobre su experiencia del aborto, cada vez se pone más evidente que la mujer que queda embarazada por una violación y decide abortar a menudo se carga con dos recuperaciones: la recuperación del trauma de la violación y la recuperación del trauma de haber optado por terminar la vida de su hijo.

Dios tiene algo que decir sobre el tema, también

Hasta este punto, he intentado presentar argumentos que se basan principalmente en la razón. Uno no necesita ser cristiano o teísta para ver los graves problemas con los argumentos que a menudo se dan para apoyar el aborto. Me gustaría cambiar de dirección por un momento para considerar una respuesta específicamente cristiana. Dios dice en el libro del profeta Jeremías: “Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tu nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones” (Jer 1,5; Cf Sal 139:13-16). Para los cristianos y otros teístas, poner fin intencionalmente a un embarazo es interferir con el trabajo de Dios.

A lo largo de la Santa Escritura, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, los niños se consideran un gozo y una bendición de Dios, nunca una carga o una maldición (vea, por ejemplo, Sal 72:16, 113:9; 127:3-5). El sacrificio de niños es constantemente condenado (por ejemplo, Lev 18:21; Deut 12:31; 2 Rey 23:10; 2 Cró 28:3; Sal 106:37-38; Ezeq 16:20-21). Aunque el Nuevo Testamento no contiene ninguna mención explícita del aborto, presupone que los niños no nacidos son personas que no deben ser asesinados (por ejemplo, Mat 1:18; 24:19, Luc 1:15, 1:44, 2:5; Rom 9:10; Gál 1:15).

Un documento cristiano muy antiguo, la Didaché, específicamente prohibe el aborto. Escrito en el año 95 como una instrucción para los nuevos cristianos, establece expresamente que los que se hacen cristianos no deben tener nada que ver con el aborto. Más importante aún, Jesús mismo establece la norma que todo lo que hagamos al más pequeño de sus hermanos y hermanas, se lo hacemos a Él (cf. Mat 25:40). ¡Lo que permitamos que le pase al no nacido permitimos que le suceda a Jesús! Si eres un cristiano “pro-elección,” ¿qué le vas a decir a Jesús el día del juicio cuando te pregunte acerca de tus donaciones a causas pro-vida, tu apoyo en oración, tu presencia en las vigilias y manifestaciones a favor de la vida, y tu historial de votación? Qué vas a decirle a Dios?

Escrito por: Matthew Hill, STB, de la Universidad de Santo Tomás de Aquino (Angelicum El), Roma, Italia
Editado por: Dave Armstrong, Victoria Grefer
Biblia Versión: La Biblia Latinoamericana
Para saber más: www.streetevangelization.com/tracts